viernes, 20 de abril de 2012

California Dream




Santa Mónica

Dejando un poco de lado el Cine, arte que admiro y respeto; me gustaría escribir sobre otro tema que me encanta, un sueño, un viaje que algún día en un futuro realizaré, y lo haré para quedarme.

Un gran sueño, de cierto modo relacionado con mi sueño de llegar a trabajar en el cine, este se trata de atravesar el atlántico llegando a uno de los estados de EEUU, CALIFORNIA. Decir que amo ese lugar es poco, teniendo en cuenta que nunca he estado. 

Sus impresionantes costas me fascinan, el sol que las ilumina, las olas que mueren en ellas, patinar por sus paseos, ir en bici a todas partes...

Y una vez allí, recorrer en un descapotable toda la costa de California, pasando por Santa Mónica, Los Ángeles, Santa Bárbara, San José...; sin preocuparte del tiempo, de las horas que pasan y pierdes. Por que para mí, no pierdes la vida, ni el tiempo, simplemente disfrutas de ella, sin importarte los problemas, solo afrontándolos y resolviéndolos.




Dicho así, parece el típico sueño americano, y quizás lo sea; pero quiero ir más allá. Ponerme los cascos de mi Ipod y darle al play... sin tener una fecha límite, que me limite mis acciones, ser libre.







Si algo he aprendido en esta vida, es que lo sueños no se cumplen solos. Por lo tanto, "lucha por lo que quieres,valora lo que posees,conserva lo que tienes,olvida lo que te duele,perdona a los que te hieren y disfruta con los que te quieren".




Me gustan más los Sueños del futuro que la historia del pasado.

 (Thomas Jefferson)

jueves, 19 de abril de 2012

El Cine como Arte



El Cine compendia y se basa en todas las artes. Más que ninguna otra las utiliza, trasvasa y recrea, necesita de ellas, las mejora y las difunde. 
Sin la literatura y los escritores, sean de novela, cuento, guión o poesía, el cine no tendría argumentos. Sin la fotografía, la pintura, la escultura y la arquitectura, no tendrían soporte estético ni justificación teórica. Sin la música y la danza, la luz o el color no podría expresarse en su plenitud. 
Sin las ciencias, la física y la química, la tecnología o la informática, el cine no tendría base material en que sustentarse. 

El cine, además, conduce a la tecnología hacia el arte, reproduce la luz y el color y eleva el movimiento y el ritmo a las alturas de las artes llamadas «nobles», para generar la fantasía, la ficción y la realidad.

Además, un gran número de técnicas y artesanías (la peluquería, la electrónica, la iluminación, la sastrería...), alguna disciplina científica (óptica y geometría, por ejemplo) y el resto de las artes, confluyen en buena medida en la realización de una película, a la que debe añadirse el arte dramático, la interpretación de los actores, la imaginación o la fuerza creativa del trabajo en grupo. Todas las disciplinas científicas, técnicas y artísticas, mas todos los esfuerzos profesionales y personales, participan directamente en un día cualquiera de rodaje.


Es el teórico italiano, Riccioto Canudo, una persona que se mueve en el mundo del periodismo y la literatura, el que reconoce en unos de sus textos de 1911 que el cine debe ser considerado como "Séptimo arte". Este rasgo amplía notablemente la perspectiva de acercamiento a las películas que se producen en todo el mundo. Ya no se trata sólo de productos para un consumo masivo, sino que el espectador debe asumir que además de pasar un rato agradable y de mero entretenimiento en la sala de cine, también se va a encontrar con otras obras que merecen una contemplación más apasionada que, por su interés y calidad artística, va a derivar, inevitablemente, en una reflexión sobre lo contemplado.

No se puede decir que la consideración de "Séptimo arte" suponga un aval para todo lo que se exhibe en las pantallas del mundo. Las cualidades artísticas de una obra van emergiendo en cuanto los directores apuestan por trabajos más cuidados desde el punto de vista de la iluminación, la interpretación, el montaje, la dirección o la puesta en escena en general. En su revalorización intervienen todos los apasionados que se reúnen en torno a asociaciones que buscan desde su fundación disfrutar del valor artístico de la película.


Las primeras revistas de análisis, las reflexiones en torno al mundo del cine van un poco más allá de los textos históricos y atienden especialmente a los contenidos visuales, el lenguaje y las aportaciones artísticas implícitas en la narración que se contempla.

El valor que tienen las películas alcanza una mayor dimensión cuando a partir de 1920 en Europa se viven las vanguardias con mayor apasionamiento y se producen algunas de los títulos más emblemáticos del cine expresionista, por mencionar sólo dos caminos. Todos los escritores que continuaron la línea de Delluc, entre otros, van consolidando un terreno que se ramificará con los años en posturas tan diversas que permitirán abordar el cine, sus películas, desde planteamientos que darán visiones enriquecedoras y sorprendentes.

Son numerosas las películas que entran en la denominación de "obra artística". A lo largo de la Historia han sido numerosas las listas con las consideradas "mejores películas". Cabe decir que entre otros mucho títulos se encuentran obras como El acorazado Potemkin (Bronenosez Potemkin, 1925), de Sergei M. Eisenstein, Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941), de Orson Welles, Centauros del desierto (The searchers, 1956), de John Ford, 2001: una odisea del espacio (2001: a space odyssey, 1968), de Stanley Kubrick, El padrino (The godfather,1974), de Francis Ford Coppola, Fanny y Alexander (1982), de Ingmar Bergman. Es evidente que, salvo casos excepcionales, las películas más artísticas se encuentran en épocas en las que el espectador acudió a la sala buscando la emoción e intensidad que proporciona el relato bien elaborado, algo que ofrecía la industria con más continuidad frente a lo que proporcionó a partir de mediados de los años setenta.

El arte cinematográfico es palpable en la obra de numerosos directores que con los años alimentaron el interés de muchos espectadores que, a su vez, mostraron su fidelidad por el trabajo bien hecho. No obstante, cabe también decir que el espectador ha mostrado con los años su inclinación mayoritaria por las historias desapasionadas, por el puro entretenimiento. Quizá la recepción cinematográfica se ha visto marcada en el tiempo por los argumentos culturales que consolidaron las diversas generaciones, siendo éstas definitorias a la hora de marcar pautas de comportamiento en la industria del cine mundial.

La mítica despedida de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en el aeropuerto de Casablanca (Marruecos)





Listado de las 10 mejores películas de la historia, consagradas muchas como `obras maestras´, por géneros:

miércoles, 18 de abril de 2012

Los inicios del arte del CINE



El ser humano siempre se ha preocupado por captar y representar el movimiento.

Utilizada ya en el siglo XVI, la "cámara oscura" permitía la proyección de imágenes externas, la precursora de la fotografía. 


De la misma manera que, un siglo después, la linterna mágica sería la precursora de las sesiones de cine, en proyectar imágenes sobre una superficie plana. Con el fin de hacerlas llegar a todos los lugares, los feriantes viajaban con sus linternas dejando boquiabiertos a los espectadores. Sobre todo cuando hacían servir ingeniosos dispositivos mecánicos destinados a manipular o hacer girar cristales circulares, que hacían mover las imágenes. 
Un invento capital aparece en el siglo XIX: la fotografía. Por vez primera, era posible impresionar y guardar una imagen del mundo que nos envuelve. Pero algunos fotógrafos no se conformaron con las imágenes fijas y ensayaron con objetos en movimiento, como en el caso de Muybridge. Incluso uno de ellos, Marey, llegó a utilizar una especie de fusil fotográfico capaz de captar las diferentes fases de un movimiento.
A lo largo del siglo, toda una serie de inventores construyen aparatos que buscan  producir la ilusión del movimiento; pero el Teatro óptico, construido por Emile Reynaud, es lo que más se acerca a lo que será el cine. Con el fin de producir una acción continua, se proyectaban largas bandas de más de 500 transparencias de dibujos a partir de un aparato cilíndrico que, juntamente con la proyección de una imagen de fondo desde una linterna, proporcionaba la proyección de los primeros dibujos animados.


Ya tenemos, pues, los tres elementos que constituirán el cinema: la persistencia de la visión, la fotografía y la proyección. Pero faltaban dos más de fundamentales: la película perforada y el mecanismo de avance intermitente que la mueve. Y fue en los EE.UU. donde, en 1890, se solucionó el problema, de la mano del gran inventor Edison y de Dickson.
En muchas salas de diversión se instalaron los llamados Kinetoscopios de Edison, cajas que contenían una serie de bobinas que permitían ver una película individualmente. Sin embargo, la invención del cine no puede ser atribuida, específicamente, a nadie. Fue el resultado de una serie de inventos de diferentes personas.


Con todo, se considera que el cine nació oficialmente el 28 de diciembre de 1895. Aquel día, los hermanos Lumière mostraron, en sesión pública, sus films a los espectadores del Salon Indien de París. En uno de sus primeros films, "La llegada de un tren a la estación de Ciotat", el efecto de una locomotora que parecía salir de la pantalla fue enorme. El  aparato con el cual lo consiguieron lo llamaron Cinematógrafo. Había nacido la cinematografía.






                                          Entrada de la locomotora en la Estación.






Todo sobre los hermanos Lumiére: http://www.earlycinema.com/pioneers/lumiere_bio.html




















Auguste y Louis Lumière.